Esta campana ha experimentado una gran difusión de la mano del budismo tibetano y en general de toda la cultura de “el país de la nieves”. Desde hace siglos se usa en innumerables rituales de las diferentes escuelas budistas acompañada de su Dorje, pieza de un rico simbolismo arquetípico.
Su sonido es de una gran riqueza de armónicos y logra permanecer (resonar) largo tiempo en el vacío. Esto es debido a la estudiada aleación de metales y una fundición cuidadosa, que tan sólo los artesanos tibetanos son capaces de conseguir acertadamente.
Existen diferentes tamaños y su sonido es más agudo o más grave si la campana es menor o mayor. También la resonancia en el tiempo es más largo en las grades. La más común es la de tamaño mediano, si bien la grande posee un sonido majestuoso y la pequeña consigue un agudo especial.
Simbolismo: Esquemáticamente la Campana representa LA SABIDURÍA y su sonido lo que los tibetanos llaman LA VACUIDAD o IMPERMANENCIA , nunca nos bañaremos dos veces en el mismo río -. El Dorje hace referencia AL MÉTODO que hemos de emplear para llegar a eliminar LA IGNORACIA. Dependiendo de la escuela a la que pertenezca, puede constar de cinco (la más común) o nueve rayos, cada uno de los cuales representa un defecto humano y que gracias a la “semilla” de amor y bondad que el ser humano posee por naturaleza, se transforman en Cinco o Nueve sabidurías.
RITUAL: Se utiliza en muchos de los rituales o pujas que los lamas y sus seguidores realizan. La campana ha de cogerse con la mano izquierda (símbolo de las fuerzas femeninas de la naturaleza) y el Dorje con la derecha (masculino) mientras se recita algún mantra (oración repetitiva) o se concentra la mente en algún hecho bondadoso.
Escicha su sonido.