Los Crótalos – del griego krotala – son unos instrumentos muy antiguos que aparecen representados en los bajorrelieves asirios y egipcios, y que estuvieron presentes en la música griega, fundamentalmente al servicio de la danza. La mitología los representa a menudo entre las manos de las Musas. Se impusieron igualmente en los cortejos dionisíacos y se utilizaron más tarde en el culto a Cibeles. (El culto de Cibeles estaba dirigido por sacerdotes eunucos llamados coribantes, que conducían a los fieles en ritos orgiásticos acompañados por gritos salvajes y una frenética música de flautas, tambores y címbalos).
Las caravanas de especies y seda se encargaron de extenderlos por buena parte del continente asiático. Consta de dos platillos de metal, generalmente de bronce, sujetados entre ellos por un cordel asidos entre el pulgar y el índice. Se golpea uno contra otro acercando los bordes de ambos con delicadeza, produciendo una sonoridad aguda con un especial timbre cristalino.